Los cascos estrambóticos del ciclismo: imagen ridícula a cambio de vatios
Alarmada por las reacciones en las redes contra los nuevos modelos de los Visma de Vingegaard, la Unión Ciclista Internacional estudia cambiar el reglamento para prohibirlos
Todo comenzó, quizás, hace poco más de 30 años con la intuición genial e incomprendida de Graeme Obree, el ciclista escocés que se fabricó una bicicleta con chatarra y rodamientos de una lavadora, pergeñó un casco que se ensanchaba hacia los hombros y, usando una postura copiada de los esquiadores de descenso, el cuello sobre el manillar, los brazos plegados detrás, rodó en un velódromo 51,596 kilómetros en una hora.
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