Los otros lujos de Marbella
Más allá de las fiestas y el glamur, la verdadera riqueza de esta ciudad reside en sus tabernas, restaurantes y chiringuitos de toda la vida, en sus frescas y laberínticas callejuelas o en sus selectos museos
La fama de Marbella ha traspasado las fronteras nacionales y su nombre se reconoce en medio mundo. Pero para muchos españoles es un lugar remoto, una ciudad situada en otra galaxia de la que se conoce esa cara farandulera difundida durante décadas a través de la prensa del corazón. Marbella es ese sitio en el que un príncipe germano, Alfonso de Hohenlohe, creó el primer club exclusivo por el que pasarían las más grandes celebridades; la urbe en la que un noble patrio, Jaime de Mora, hacía y deshacía a su antojo entre fiestas y jeques árabes, y también el lugar en el que Lola Flores veraneaba, posó para un robado en topless y casó a su hija en esa boda que casi no se llegó a celebrar. Marbella es eso, pero también un pueblo pesquero en el que todo el mundo se conoce y se saluda, donde se puede disfrutar de la mejor cocina andaluza sin rascarse mucho el bolsillo y donde sacarle partido a una buena oferta cultural.
Redacción:
Javier A. Fernández
Coordinación editorial:
Francis Pachá y Juan Antonio Carbajo
Diseño e ilustración:
María José Durán
Desarrollo:
Rodolfo Mata
Coordinación de diseño:
Adolfo Domenech y Rodolfo Mata
Vídeo:
Diego Martínez, Quique Oñate
Vestuario:
Marc O'Polo (TikTok/Instagram), Pelonio, Saucony, Notabene
Agradecimientos:
¿Cuál es tu reacción?









