Los sarcófagos del siglo VI que apuntan a uno de los primeros templos cristianos de la Península
Un enterramiento en Burgos de la época visigoda sobre una ermita aún más antigua sugiere un hallazgo hispanorromano único
Dos esqueletos de época visigoda descansan en una mesa de un laboratorio en la Universidad de Burgos (UBU). Los huesos, de entre los siglos VI y VII, mantienen una óptima conservación que, tras analizarlos, ha permitido detectarles hernias o costillas rotas. A esos rasgos físicos se unen múltiples indicios con los que se intenta confirmar que fueron enterrados en uno de los primeros templos cristianos aún conservados de la Península, del siglo VI, construido posiblemente sobre un mausoleo romano del siglo IV. Los arqueólogos y paleoantropólogos al frente de este proyecto, desarrollado en Montes Claros de Ubierna (Burgos), anhelan más recursos para seguir estudiando estas pistas históricas. Hasta el momento, la ciencia ha ratificado sus sospechas con las edades de los muertos y de la ermita. El equipo habla, en condicional, con alguna sonrisilla entre los nervios y con la cautela propia del ámbito científico, a expensas de consolidar las claves recogidas desde que en 1996 se empezó a restaurar esa ermita burgalesa y brotaron unos huesos y viejos sarcófagos.
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