Los últimos creadores de arte sacro, un oficio en riesgo de extinción
La concesión de la Medalla de las Bellas Artes a la asociación de gremios que practican una disciplina secular otorga visibilidad a expresiones culturales que peligran porque no hay ningún lugar donde aprenderlas

En el taller de Francisco Carrera, Paquili, sobrevuela una concentración relajada. Sus siete aprendices se inclinan sobre los bastidores mientras insertan con una minuciosa precisión la aguja enhebrada en hilo dorado con la que, de manera imperceptible, van hinchando los brocados que sobresalen de un terciopelo y que luego destacarán sobre el mantón de una virgen o serán el relieve que otorgue exclusividad a un vestido de alta costura. Además de envuelto en la calma, el local parece suspendido en el pasado, no en vano quienes allí trabajan son herederos del Barroco sevillano en su técnica y su labor.
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