Luis Miguel Dominguín, el torero más inteligente, seductor y envidiado, visto por sus biógrafos

Los escritores Andrés Amorós y Carlos Abella analizan la personalidad del padre de un desencantado Miguel Bosé

Nov 24, 2023 - 10:00
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Luis Miguel Dominguín, el torero más inteligente, seductor y envidiado, visto por sus biógrafos
Luis Miguel Dominguín y Miguel Bosé.

“No sabe Miguel Bosé lo mucho que se parece a su padre. Recuerdo una frase que me dijo Luis Miguel: ‘Quien más me va a echar de menos el día que yo muera será Miguel’. Por todo ello, me da mucha pena que el hijo hable públicamente tan mal de su padre y que le reproche tantas cosas. Yo también tengo traumas y no todos son por culpa de mi padre. Y es más: Luis Miguel Dominguín nunca me habló mal de su hijo”.

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“Lucía, este niño lee y escribe; este niño es maricón”

“Lucía, este niño nos va a crear problemas. Se mete bajo las sábanas y lee con una linterna. Este niño es raro. Este niño escribe. Este niño es maricón”.

Este comentario de Luis Miguel Dominguín a su esposa, Lucía Bosé, y reproducido literalmente por Miguel Bosé en la miniserie de Movistar sobre su vida, dibuja el ambiente infantil del artista y la antesala de una  tirante relación entre padre e hijo.

Pero no es esta la única escena ‘caliente’ que el cantante reproduce en sus memorias televisivas. Son innumerables las ‘perlas’ en las que critica con dureza a sus padres, a los dos, y pone de manifiesto el ‘machismo’ del torero y el fuerte carácter de la actriz italiana.

Cuenta Bosé que “de alguna manera, se me negó la infancia”, y considera a sus progenitores “culpables” de todo lo que le sucederá en la vida. A Luis Miguel torero lo califica como “innovador, elegante y dueño de un carisma bestial”, y lo tilda de “icono del franquismo, hombre macho, conquistador, cazador…, con un atractivo irresistible para hombres y mujeres, y rey en la plaza, en la cama y en la fiesta”. Añade que su madre “es la mujer que mi padre se merecía, y a él le estaba bien empleada mi madre”, y destaca de ella que era “muy pesada, muy coñazo”, aunque no concreta si esa fue la razón de que estuvieran diez años sin hablarse.

El padre se empeñó en que el niño fuera cazador, afición que nunca ilusionó a Bosé, y la gota que colmó el vaso fue un safari a Mozambique cuando tenía once años de edad, en el que el chaval contrajo la malaria, enfermedad que hizo temer por su vida. El comentario del padre, siempre según el hijo, fue: “No seas nenaza, levántate y anda…”. “A mi padre”, añade Bosé, “nada le importaba nada”.

En 1967, un año después de aquella experiencia africana el matrimonio se rompió, “y la relación con mi padre desapareció, y no nos vimos durante mucho tiempo”.

“Me desviví por gustarle a mi padre y jamás lo conseguí”, “Es duro que te repitan que no eres digno de llevar sus apellidos”, “Me decían que era un fraude”…

Después, en una entrevista de la periodista Mercedes Milá a padre e hijo, Luis Miguel dice: “Estoy encantado de que mi hijo haya triunfado porque, entre otras cosas, si no me da, al menos no me pide, y eso, en un hijo, es ideal”. Y Bosé comenta: “Tiene un morro que se lo pisa”.

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