‘Maestro’: cuando fingir que diriges una orquesta y dirigir una orquesta son lo mismo
La acreditación de Bradley Cooper como director de una agrupación en un álbum del sello Deutsche Grammophon propicia un debate sobre las fronteras entre el mundo real y el de la interpretación
Si Bradley Cooper tiene actualizado su currículum, habrá incluido ya su faceta de director de orquesta, adquirida sin haberse formado como tal ni figurar en la nómina de ninguna sinfónica o filarmónica y sin ser, ni siquiera, músico. Pero puede presumir de tal condición porque así lo acredita, ni más ni menos, que Deutsche Grammophon, el más prestigioso sello de clásica del mundo. En el álbum de la banda sonora de Maestro, la película dedicada a la figura de Leonard Bernstein dirigida por Cooper, el cineasta aparece como director del coro sinfónico de Filadelfia en una coral de Candide, y como director de la sinfónica de Londres en el final de la sinfonía Resurrección de Mahler (clímax de la película) y en la octava de Beethoven. Hay directores de orquesta de verdad que jamás verán su nombre en un disco así (ni dirigirán instituciones tan importantes).
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