Mañana bombardearán a una anciana
Quieren irrumpir en casa de Maricarmen aplicando la fuerza bruta y desposeerla del lugar donde reside desde 1956 y donde desea morir
Según el diccionario de la RAE, el verbo violar tiene cuatro acepciones. La primera, infringir o quebrar una ley. La segunda, tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad. La tercera, profanar un lugar sagrado. La cuarta, ajar o deslucir algo. Las cuatro acepciones se pueden aplicar al caso de Maricarmen Abascal, en cuyo cuerpo —y su extensión, que es la casa que habita desde hace setenta años— quieren irrumpir mañana aplicando la fuerza bruta, amparados en la inhumanidad de una ley imperfecta y de la sinrazón, hasta conseguir enajenar a esta anciana, desposeerla y desproveerla del lugar donde reside desde 1956 y donde desea morir. Ella se refiere a este suceso anunciado no como una violación, sino como un bombardeo. Maricarmen, que nació a unas calles de su barrio bajo las bombas del Madrid de 1938, vuelve a sentir el mismo pánico.
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