Mariano Ozores, la risa frente a los sinsabores
Fue hacedor de un cine popular que vieron millones de españoles y españolas, una y otra vez
Se muere Mariano Ozores y a la que escribe lo primero que se le ocurre decir es que por fin se ha muerto alguien de quien puede decir que ha visto casi todas las películas. No es que pretenda hacer la gracia, es el reconocimiento de la herencia cultural recibida en casa. Es recordar las mil y una veces que hemos llorado de risa viendo resoplar a Alfredo Landa en alguno de esos “sinsabores” ―que diría mi padre— que tiene la vida del que nació pobre. El dinero que no llega, el embarazo no deseado que siempre acababa en boda y en una muy probable infelicidad pero que nosotros no veíamos, empeñados —mis padres, no yo, que estaba a por uvas— en no hablar de política, pero sí prosperar como querían muchas familias de esa época. Sin estudios, pero con tanta hambre de coche nuevo, abrigo de pieles y la nevera llena como el resto.
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