Montjuïc, castigo y alivio para el Barcelona de Xavi Hernández
El frío del Estadio Olímpico no condiciona al equipo en los momentos delicados
“Para bien y para mal, suerte que estamos en Montjuïc”. La frase sale del palco del Estadio Olímpico Lluís Companys. Uno de los directivos que acostumbra a no perderse ningún partido del Barça asegura que la transitoria casa en la montaña mágica beneficia a la entidad catalana. Una situación que paradójicamente ayuda al equipo de Xavi, como también a la junta. “Es verdad que es un estadio frío y distante. Cuando el equipo va bien, no se escucha el apoyo de la gente. No es un campo en el que la grada apriete. Pero tampoco es beligerante en las malas”, añade la misma fuente. Además, como a los socios abonados no se les mantienen los mismos asientos jornada tras jornada, tampoco se crea complicidad entre la afición. Otra especie de fortuna para Joan Laporta y para Xavi. “Cuando estás siempre con la misma gente, generas confianza y te liberas. Ahora, como la afición no se conoce porque siempre estás con compañeros de grada nuevos, al menos no potencia su ira contra nosotros ni contra el entrenador”, rematan en los despachos.
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