Muere Aníbal Cristobo a los 54 años: un gran editor precario
El artífice de la editorial de poesía Kriller71, argentino afincado en Barcelona, falleció inesperadamente el pasado martes
Si algo destacaba en el carácter de Aníbal Cristobo (Lanús, Argentina, 1971 – Barcelona, 2026), era el entusiasmo. Un entusiasmo torrencial, desmedido, al que era imposible resistirse. En 2012, cuando puso en marcha la editorial Kriller71, lo hizo poseído por él: su situación personal —trabajaba de recepcionista por las noches y acababa de ser padre— no parecía, sin duda, la más propicia para dedicarse a la edición independiente de poesía en medio de una crisis económica. Pero Aníbal necesitaba compartir ese entusiasmo suyo, socializarlo, verlo existir. Y vaya si lo hizo. Cualquiera que viviese aquellos primeros años de Kriller —el 71 se fue cayendo, poco a poco, del nombre popular, aunque no del oficial—, cuando era Aníbal quien enviaba los libros a los lectores o los dejaba en depósito en unas pocas librerías, recordará aquella sensación de fiesta secreta que era, a la vez, una confabulación contra la poesía que se solía leer y escribir por aquí.
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