Nadie juega como el Barcelona
El proyecto futbolístico, y, por tanto, el método y la idea, llevan la firma inequívoca de Flick
Hay presidentes y propietarios que consideran a los entrenadores un “mal necesario” y se cuentan también los que confían en los técnicos como piedra filosofal de sus mandatos; por ejemplo Laporta. El presidente azulgrana se inspiró siempre en la obra de Cruyff y su gobierno se ha basado en las figuras de Rijkaard, Guardiola y ahora Flick. A diferencia del Madrid, el Barça siempre ha sido un club de entrenadores y el fichaje del alemán era una apuesta de Laporta a la que no paró de dar vueltas en tiempos de Koeman —aceptó su continuidad— y Xavi —se dejó aconsejar— y que se materializó con la intervención decisiva de Deco.
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