No morir, toda una experiencia
En la ciudad de la mercadotecnia experiencial, una operación es un gin-tonic en un ‘rooftop’

Hace poco intenté volver a entrar al Candela. El Candela era, en sus inicios, una taberna flamenca por la que pasaron Camarón, Paco de Lucía o Enrique Morente. Yo lo frecuenté a menudo, más tarde, cuando era uno de esos bares donde se podía ir a acabar las noches. Después el Candela cerró, de forma definitiva, hasta que en enero de este año lo volvieron a poner en marcha un grupo de famosos y empresarios como Eduardo Dabán que, junto a Edgar Kerri y Laura Vandall, están poniendo mucho empeño en generar una escena de discotecas en Madrid para sus amigos actores e influencers. El Candela antes tenía yonkis, ahora tiene yonkis con representante. Yo, por ahora, no he vuelto a entrar.
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