Pablo Aguado enamoró a Sevilla y salió (sin mérito) por la Puerta del Príncipe
El diestro sevillano cortó tres orejas tras un alarde de naturalidad; De Justo y Roca Rey pasearon una oreja cada uno de una corrida justa de presentación, bravura y casta

Pablo Aguado enamoró a Sevilla (más bien, la embaucó) y salió a hombros por la Puerta de Príncipe sin todos los méritos necesarios para ello; quizá, porque necesitó tres descabellos para matar al sexto y escuchó dos avisos, quizá, también, porque sedujo a los tendidos con un toreo basado en los adornos y sin que brillara el toreo al natural en sus dos toros. Pero salieron contentos el torero y el público, que no es mala cosa en los tiempos que corren.
Jandilla/De Justo, Roca, Aguado
Toros de Jandilla, justos de presentación, mansurrones, muy nobles, justos de fuerza y de casta; colaboradores ideales para el toreo actual.
Emilio de Justo: estocada trasera (oreja); estocada trasera (ovación).
Roca Rey: estocada (silencio); estocada caída (oreja).
Pablo Aguado: estocada baja (dos orejas); estocada atravesada _aviso_ tres descabellos _segundo aviso_ y el toro se echa (oreja). Salió a hombros por la Puerta del Príncipe.
Plaza de La Maestranza. Tercer festejo de la Feria de San Miguel. 26 de septiembre. Lleno de ‘no hay billetes’.
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