París, malhumorada y expectante ante su hora estelar
La crisis política y la frialdad de los franceses siembran dudas sobre si, a partir de la inauguración el viernes, los JJ OO despertarán el entusiasmo popular. Pero la cita acelera la revolución ecológica en la ciudad y transforma su extrarradio
París y los parisinos son así. Quejicas y gruñones, nunca satisfechos. Y, al mismo tiempo, convencidos de que no hay mejor ciudad en la tierra. Son así, y no hay Juegos Olímpicos que puedan remediarlo.
¿Cuál es tu reacción?









