Pepi y Maricarmen, la lucha de dos mujeres que influyeron en cambios legales contra los desahucios
De la reforma de la ley de vivienda de 2019 a los dos decretos pendientes de convalidación, estos dos dramas vitales prendieron la mecha de los cambios
El día de 2019 en el que Pepi Santiago, de 65 años, fue desahuciada de su vivienda en la calle Argumosa de Madrid, en España no era obligatorio que los jueces notificaran a los servicios sociales el lanzamiento, por si los afectados eran vulnerables sin un techo bajo el que refugiarse. Tampoco que la duración de los contratos de alquiler entre particulares fuera de cinco años, o de siete si la vivienda era de una sociedad, lo que facilitaba expulsiones silenciosas e invisibles a través del aumento de la renta. De la misma manera, el día de 2026 en el que Maricarmen Abascal, de 87 años, tuvo que dejar su piso de la calle Sainz de Baranda, sentada en una silla de ruedas, los inquilinos no tenían asegurado mantener sus casas hasta 2030; ni estaba prohibido que los fondos buitre compraran viviendas hasta 2028. Lo primero se convirtió en ley en 2019, un cambio aprobado en un contexto en el que el caso de Pepi se convirtió en uno de los símbolos de la crisis habitacional. Lo segundo, aún pendiente de su convalidación por la Diputación Permanente del Congreso, es la consecuencia de la tragedia de Maricarmen, fallecida este miércoles.
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