Periferias, lujo cultural
El festival cancelado por Vox en Huesca era avanzado, renovador, de “progreso” de las tendencias, indudablemente vanguardista, sí, pero también popular en su esencia didáctica

Secreto de minorías ilustradas con inquietudes culturales, el festival Periferias de Huesca siempre fue una anomalía del destino. Que una ciudad de 50.000 habitantes dispusiese de una programación tan de autor, tan selecta, tan particularmente puñetera en las cosas buenas e interesantes del mundo artístico, aunque la mayoría de ellas fuesen minoritarias, era un accidente incongruente que en algún momento –el pragmatismo del mundo real– tenía que resolverse… por lo civil o por lo criminal. En este caso, el contubernio PP-VOX en Aragón impulsó la censura de las ideas, que el gobierno municipal en manos del PP ejecutó. Tan cruel como caprichoso. Ya saben: cuando oigo la palabra cultura, saco la pistola…
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