Ponga un Papa en su vida
Eugenio Pacelli, el papa Pío XII, siempre será aquel por el que mi padre, por fin, se compró una máquina eléctrica de afeitar
Recuerdo a mi padre ante el espejo con la cara enjabonada afeitándose con cuchilla los domingos por la mañana mientras tocaban a misa mayor. El método nos parecía a los hijos muy rudimentario y le decíamos que acababan de salir al mercado unas máquinas de afeitar eléctricas que eran más cómodas, más rápidas. No había forma de que cambiara de costumbre hasta que al cabo de un tiempo mi padre leyó en el periódico Las Provincias que el papa Pio XII se afeitaba con una máquina eléctrica Braun, lo que le permitía ganar un cuarto de hora para dedicarlo a la oración. Después de leer esta noticia, que bien pudo ser una publicidad, nos mandó de forma perentoria que le compráramos una máquina de afeitar de la misma marca.
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