Por más golpes que reciba, la indomable Sabalenka siempre vuelve
La número uno controla el desenlace ante Anisimova (6-3 y 7-6(3) y, tras las dos finales perdidas este curso, revalida el trofeo después de una década de carrusel
Así suele funcionar esto cuando ella, Aryna Sabalenka, está sobre la pista. Tensa y tensa la número uno el juego hasta que por fin surte efecto esa presión arrolladora, constante y muchas veces irrefrenable, tan aplastante en ocasiones, que esta vez se lleva por delante en el desenlace de Nueva York a la estadounidense Amanda Anisimova: 6-3 y 7-6(3), en 1h 34m. La bielorrusa, pues, añade otro grande a su expediente y ya son cuatro, por lo que alcanza a campeonas del prestigio de Hana Mandlikova, Arantxa Sánchez Vicario, Kim Clijsters y Naomi Osaka. Lo buscaba y ya lo tiene la de Minsk: por fin, después de un año esquivo en los majors, disfruta del trabajo bien culminado.
100 TRIUNFOS Y OTRO DESEMPATE
En su línea risueña y expresiva, Sabalenka posaba feliz. Y no era para menos. Este último éxito llega acompañado de dos cifras que a buen seguro incrementarán su alegría: se trataba de su victoria 100 en los grandes torneos y le reporta nada más y nada menos que 5 millones de dólares (4,2 de euros).
La bielorrusa refrenda su dominio y maneja una renta amplia (3.292 puntos) sobre su perseguidora en la clasificación mundial, Swiatek. Para resolver este último compromiso le ha bastado con minimizar errores (15) y dejar que la adversaria fuera cayendo por sí misma (29, y siete dobles faltas).
Certera ante las oportunidades —cinco aciertos en las seis opciones de rotura—, también lo ha sido a la hora de la verdad, en la suerte del desempate. Ya se ha adjudicado 17 consecutivos en los majors, por lo que no está lejos de la secuencia que firmó Novak Djokovic (19) entre 2005 y 2007.
Se da la circunstancia de que los cuatro Grand Slams que ha ganado hasta ahora han sido sobre superficie rápida: los dos Open de Australia (2023 y 2024) y el doblete en el US Open (2024 y 2025). De hecho, 18 de los 21 trofeos que lucen en su palmarés proceden de pista dura; las tres excepciones, en Madrid.
¿Cuál es tu reacción?









