‘Princesa’ cumple 40 años: un clásico que no es solo de Sabina y comenzó en el Festival de Benidorm

La célebre canción, que cierra los conciertos de la actual gira del jienense, tuvo mucha vida antes de que lo grabase en el disco ‘Juez y parte’

Puede 11, 2025 - 06:00
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‘Princesa’ cumple 40 años: un clásico que no es solo de Sabina y comenzó en el Festival de Benidorm

Juan Antonio Muriel lleva seis años sin poder ofrecer conciertos, una eternidad para un músico que no ha parado de actuar desde mediados de los años setenta. Su último recital fue en diciembre de 2018 en Libertad 8, templo cantautoril de Madrid. Desde entonces, nada. Se lo impide una esofagitis, que le obliga a hablar con este periódico, en conversación telefónica, en un tono bajito. A pesar del contratiempo, el sentido del humor del malagueño aflora con asiduidad: “Le voy a enviar a Joaquín unas pastillas de vitaminas, para que aguante y siga cantando Princesa, que a mí me viene bien económicamente”. El Joaquín al que se refiere es Sabina, y el asunto de los dineros tiene que ver con que cada vez que el jienense interpreta ese clásico del pop español, Muriel factura por derechos de autor.

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Regreso a Londres, donde empezó todo

Joaquín Sabina está afrontado desde enero de 2025 la que ha anunciado como “su gira de despedida”. Este Hola y Adiós termina el 30 de noviembre en Movistar Arena de Madrid, un pabellón donde tocará durante el año hasta en ocho ocasiones, la primera de ellas el 19 de mayo. El 22 de mayo la gira para en Londres, en el Royal Albert Hall. El recital será tremendamente simbólico porque fue en la capital inglesa donde comenzó su carrera el jienense. En 1970 y con 21 años, Sabina aterrizó en Inglaterra. ¿Por qué? Por tres motivos. Primero, porque estuvo involucrado en el lanzamiento de un cóctel molotov a una sucursal bancaria de Granada como protesta al proceso de Burgos contra etarras. Según ha contado el propio autor, “le estaban buscando” después de aquello. Otra razón: que en 10 días se tenía que marchar a la mili. Y la tercera: que se había echado una novia inglesa, Leslie, que conoció en Granada cuando ella realizaba una tesis. Todavía vivía Franco y no era fácil que alguien en la órbita de la policía dejase el país. El cantante lo consiguió gracias a un militante del PCE, que le dio su pasaporte. Sabina pidió asilo político, se lo concedieron y estuvo siete años (regresó en el verano de 1976). En Londres se ganó la vida con trabajos esporádicos y tocando en pubs, sobre todo con clientela española de izquierdas, que apreciaban sus versiones de Víctor Jara o Paco Ibáñez. Se movió casi siempre con otros españoles exiliados. Editó su primer libro de poemas, Memoria del exilio, y la fría Londres resultó un buen caldo de cultivo para las canciones que en 1978 compondrían su primer disco, Inventario. También le sirvió la capital inglesa para conocer a la argentina Lucía Correa, con quien se casó en 1977 y se separó en 1985. 

 

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