Puñetazos como raquetazos en Roland Garros
Ayoud Ghadfa consigue una plata, la segunda medalla de la delegación de boxeo en los Juegos de París, mayor cosecha olímpica de la historia de España
Onomasto de Esmirna fue el primer campeón de boxeo del que se tuvo noticias, siete siglos antes de nuestra era. Además de dar los puñetazos más destructivos de su tiempo, Onomasto codificó las reglas de una disciplina que es básicamente la misma que se practicó ayer en la velada nocturna de la gran final de boxeo celebrada en un ring que los organizadores de los Juegos de París resolvieron montar sobre la tierra batida de la pista de tenis más noble de la Europa continental. La que se ubica en el fondo del estadio Philippe Chartier, sede central de Roland Garros. Monumento a la burguesía francesa convertido ayer en reducto de los pueblos nómadas de Asia Central, convocados aquí al son de los tambores para idolatrar al ídolo uzbeko Bahodir Jalolov.
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