Razones y sinrazones de Vinicius
Llevo viendo en el Madrid delanteros golpeadísimos desde Amancio, sesenta años atrás. Ninguno se distrajo tanto ni perdió tantas energías en discusiones con banquillos rivales como el brasileño

Vinicius, espinoso tema. Jugador inmenso y rebelde con causa, empobrece su excelencia sobre el campo y su lucha fuera de él por pautas de conducta que no corrige. En Riad nos dejó una declaración esperanzadora: “A veces hablo demasiado o hago regates que no debo hacer, pero estoy aquí para mejorar. Ancelotti y mis compañeros me están enseñando”. Pero en el Metropolitano recayó. Le sacaron de sus casillas y se enredó en zaragatas.
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