Rebobine, por favor: la generación del videoclub reivindica su pasado
Los amantes del formato físico defienden su valía frente al pensamiento único de las grandes compañías de ‘streaming’ como Netflix, que recientemente suspendió su servicio de alquiler después de 25 años

Entre lo poco salvable de la floja y apocalíptica película de Netflix Dejar el mundo atrás, de la que todo el mundo hablaba hace no tanto y casi nadie se acuerda ya, está uno de sus planos finales, en el que una adolescente descubre en un búnker de lujo una librería con cintas de DVD entre las que está, junto a decenas de películas, Friends, su serie favorita. En un mundo sumido en el caos y el colapso por un sabotaje tecnológico, una muchacha recupera la esperanza gracias al descubrimiento del viejo formato físico.
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