Rory McIlroy, una chaqueta verde del Masters de Augusta para reunir al golf
El espectacular triunfo del norirlandés, que conquista el único grande que le faltaba, remarca la necesidad de un pacto para enterrar la división entre el circuito americano y la Liga saudí
Uno de los finales más espectaculares en la historia del golf coronó por fin a Rory McIlroy como una leyenda. El norirlandés conquistó este domingo el Masters de Augusta, el único grande que le faltaba a sus 35 años, en un desenlace épico. McIlroy disfrutaba de cuatro golpes de ventaja sobre el inglés Justin Rose y cinco sobre el estadounidense Bryson DeChambeau cuando completó el hoyo 10. La chaqueta verde, una talla 38, estaba lista en el perchero para que Scottie Scheffler, campeón la pasada primavera, llevara a cabo el traspaso de poderes. Pero entonces se agolparon los miedos y el vértigo en la cabeza y en las manos del jugador. Un doble bogey en el 13 desató una tormenta de fallos con el putt que culminó con un golpe errado en el 18 cuando embocar a un metro y medio del hoyo concedía la eternidad. El desvío condujo el Masters a un desempate entre Rory y Rose que el norirlandés decantó de su lado con un birdie en la primera oportunidad.
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