Rubén Blades hace de la salsa una oda a la migración y la memoria en Madrid
La leyenda de la música latinoamericana entrega un concierto altamente reivindicativo, y con mucho baile, en las Noches del Botánico
Qué ganas tenían de que las tocara. Y qué ganas tenía él de tocarlas. Con un estampado con la bandera de Panamá, las maracas esperaban colgadas de un micrófono en el centro del escenario a que Rubén Blades las zarandeara al ritmo de su salsa. No tardó más de dos minutos en hacerlo, vestido de negro, con su sombrero pork pie y gafas de sol. Era el inicio del concierto del panameño anoche en las Noches del Botánico de Madrid, que entre el ajetreo de maracas y el baile —mucho baile— se convirtió pronto en una oda a Latinoamérica y a su gente; a la migración, las raíces y la cultura compartida.
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