Shane MacGowan, el James Joyce del rock
Ávido lector y amante de la lengua, el músico de The Pogues mostraba en sus canciones su fiero desencanto existencial, pero también sacaba a relucir la belleza triste de los perdedores

Siempre fue paradójico que el tipo que compuso Fairytale of New York, el cuento navideño musical más coreado y querido de la historia de la música popular, naciese, precisamente, el día de Navidad. Hasta en las coincidencias era especial Shane MacGowan, cantante y compositor de The Pogues, muerto el pasado jueves, quien bromeaba con haber nacido el 25 de diciembre y compartir cumpleaños con Jesucristo, como si eso pudiese acarrear algún problema para él o para el propio mesías. El músico irlandés no se planteaba esta cuestión tanto por una competencia como porque el líder cristiano viese empañado su aniversario con el suyo, otro líder musical, anarquista, bebedor, drogadicto y caótico. Si John Lennon afirmó que “los Beatles eran más famosos que Jesucristo”, MacGowan podría haber dicho -aunque realmente odiaba los alardes de ego- algo parecido sobre sí mismo en Irlanda. Para muchos irlandeses era una celebridad a la altura de un gran salvador. Cuando le comentaban que había sido el elegido para salvar la música irlandesa, respondía con sorna: “Claro, Dios es irlandés”.
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