Si no tiene biblioteca, no le hagas el amor
Los libros hacen hogar y su desaparición o desorden pueden llevarnos a sentir desamparo doméstico
Dicen que para conocer a alguien en profundidad basta con echarle un vistazo a su biblioteca. También sirve husmear en su basura. A veces la basura y la biblioteca son la misma cosa: no es mi caso. Pero el otro día, cuando regresamos a casa, la biblioteca estaba completamente desordenada. Los ojos, acostumbrados a encontrar cómodamente cierto libro en cierto lugar, ahora rebuscaban perdidos. Las gamas cromáticas habían cambiado, así como la familiar sucesión de formas rectangulares. El desorden hacía que pareciera otra, de modo que al mirarla, ¡oh!, me sentía un extranjero ante mí mismo.
¿Cuál es tu reacción?









