Sobre claudias, ‘limonás’ y otros sabores del verano
Hay sabores que solo se entienden en un contexto concreto, como el de la bebida oficiosa de las verbenas de Madrid

Hay sabores asociados a ciertas coordenadas sentimentales. A mí me sucede con las claudias, unas ciruelas que me llevan inmediatamente a las sobremesas estivales en Jávea, cuando hacer la digestión lejos del mar era un tema de vida o muerte (hay modas hasta en cuestiones de supervivencia) y La Vuelta a España era de visionado obligatorio. Pienso en piñas o en papayas, frutas de un exotismo impostado que se pueden encontrar en diciembre en cualquier supermercado, peladas, cortadas y en bandejas de plástico, listas para llevar a la oficina… Y no me evocan nada. Han perdido su connotación tropical y festiva, se ha diluido no solo su sabor sino su contexto. Y con la comida, ya lo adivinó Proust, el contexto es lo más importante.
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