Taylor Swift o el talento de hacernos brillar
La cantante reinó en Madrid con un espectáculo arrollador, a ratos hortera como el algodón de azúcar, pero siempre intenso y avasallador, y nos hizo a todas cabalgar sobre el viento musical

Una de las inquietantes maravillas de un concierto masivo es que una entra como individuo para disolverse en multitud. Así que, si usted tiene algún afán aristocratizante y cree que pertenece a una minoría en riesgo de extinción, absténgase de ir a un concierto de Taylor Swift: la tribu que encontrará allí no es la suya. El efecto disolvente se multiplica al recibir en la entrada una pulsera que brillará más tarde en medio de la oscuridad, cuando el técnico de turno juegue durante el espectáculo con esa pequeña luz que irradia de decenas de miles de muñecas, coordinando su ritmo e intensidad con la música y alimentando una verdadera y fascinante orgía emocional.
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