Titan Desert: Cuando el ciclista retirado se niega a que le quiten el dorsal y se pelea en mountain bike por el desierto saudí
Pruebas como la celebrada esta semana en Arabia acogen con agrado a corredores exprofesionales que se resisten a prescindir de la competición en su vida cotidiana
Hay ciclistas que dejan el profesionalismo y se permiten, al fin, el lujo de engordar. Otros, en cambio, llevan tan mal la idea de no volver a pegarse un dorsal que, incluso alejados de la élite dan con la manera de perpetuar el estilo de vida que tanto les apasiona. El ejemplo más evidente, ahora mismo, sería Alejandro Valverde, uno que a sus 43 años recuerda a todo el que desee escucharle que no sigue compitiendo en el World Tour porque no le dejan. El murciano ha encontrado su oasis en el gravel, modalidad que reparte maillots arcoíris y emociones a profesionales y retirados. Otro de su estirpe es Haimar Zubeldia, que atiende la llamada de este periódico tumbado en unas instalaciones “dignas de ver, en mitad del desierto, en Arabia Saudí (en el noroeste del país, junto al Mar Rojo)”.
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