Todo lo que se le pide a un partido de fútbol
El Bernabéu ha modelado un clima propio: irregular, desapacible a ratos, extraordinariamente sensible a la competición de las competiciones, la Copa de Europa
El Santiago Bernabéu, a lo largo de las décadas, ha modelado una afición. La ha convertido en un clima propio del estadio de fútbol de Chamartín. Puede darse el caso de que en los alrededores del campo llueva y dentro no, esto ahora literalmente. Es un clima irregular, desapacible a ratos, extraordinariamente sensible a la competición de las competiciones, la Copa de Europa. Hay quien no soporta el frío extremo del resultado en contra y sale del estadio antes de tiempo buscando el calor de la familia, de los amigos, de las cosas ciertas que tienen en su vida; basta que den un paso fuera del Bernabéu para que reviente dentro un volcán y se pierdan, como tantos se perdieron hace dos años, uno de esos momentos que se recuerdan siempre. Esta afición ha sido educada con gracia y crueldad, y el resultado es una fe absolutamente disparatada y una soberbia sin precedentes que se contagia a los jugadores. Aquella sonrisa de Benzema cuando el 4-2 en Mánchester, como si anticipase el panenka de después.
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