Transportar arte es caro, pero ese ‘picasso’ no se debió extraviar
Resulta inhabitual perder una obra: el gran problema para los coleccionistas particulares es el elevado precio del transporte y el almacenamiento
Transportar arte es caro. Las empresas suelen organizar itinerarios, a veces a lo largo de Europa haciendo diversas paradas para reunir piezas. Muy pocas pueden permitirse ir hasta Berlín desde Madrid a recoger un cuadro: tendría que ser realmente valioso. Antes de subirlo al camión hacen un chequeo de las obras y se pueden transportar de dos formas: o bien en cajas a la medida de madera (lo que encarece el desplazamiento) o utilizando un tipo de cartón que, paradójicamente, se llama de panel ligero, muy resistente (unos 15 milímetros) que protege a la pintura.
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