Tullidos y birriosos
Una muy deslucida corrida de Domingo Hernández, mal presentada, mansa, blanda y descastada, impide el triunfo de tres toreros voluntariosos

Alguien se ha equivocado gravemente hoy en Pamplona, o la Casa de Misericordia, que ha comprado los toros, o el ganadero o la autoridad que los ha aprobado. Esta no era una corrida para la llamada Feria de Toro. Y no es excusa que haya habido problemas de cornadas en los corrales. Hay que tener un plan b antes de que salgan al ruedo toros impresentables de presencia, a excepción del cornalón quinto, bonitos de hechuras pero impropios de este ciclo. Y por si faltara algo, han tenido los seis un manso comportamiento en los caballos, han doblado las manos en exceso, y la nobleza la han emborronado con la sosería y la falta de casta y celo. En dos palabras, una corrida tullida y birriosa que ha dado al traste con las buenas intenciones de tres toreros que han brillado por su disposición y sus deseos de triunfo, que no ha sido posible por el pésimo juego de los toros, y también por el desacertado manejo de los aceros.
D. Hernández / Talavante, Luque, Ortega
Toros de Domingo Hernández, muy desiguales de presentación, muy mansos, blandos, nobles y descastados.
Alejandro Talavante: estocada desprendida (ovación); estocada atravesada (ovación).
Daniel Luque: estocada atravesada que hace guardia -aviso- y un descabello (ovación); pinchazo y estocada corta -aviso- (ovación).
Juan Ortega: pinchazo y gran estocada (silencio); pinchazo, estocada y un descabello (silencio).
Plaza de Pamplona. 11 de julio. Quinta corrida de la Feria de San Fermín. Lleno.
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