Un Barça popular y Xavi, la excepción que confirma la regla
Nadie cierra ya los ojos tratando de buscar el compás de los pases encadenados, un clásico en tiempos de Cruyff
Terminó el partido y se fue el periodista de turno a por João Félix Sequeira, que había marcado un gol bellísimo, como de taco de billar, y cuajado un partido más que meritorio, al menos desde que su equipo compareció sobre el terreno de juego y puso fin a un espectáculo dantesco en el que Iñaki Peña parecía Iron Man, o Thor, y los futbolistas del Oporto eran alienígenas en manada que se colaban por un portal demoníaco abierto en el cielo de Barcelona. “El partido era una final y la hemos ganado”, dijo feliz tras haber hecho historia por primera vez con su nuevo club. Y es que, dos años después, el Barça volverá a disputar los octavos de final de la Liga de Campeones: que le echen un galgo.
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