Un brunch con toques latinos, un bar de toda la vida y un día de spa
Tres paradas para reconectar con Madrid: desde el Chamberí más sabroso al Malasaña más auténtico, pasando por un oasis inesperado al lado de Cortilandia
Madrid te enreda también con sus canciones. Lo hace desde un bar de Carabanchel o un taxi que va camino a Barajas, desde un altavoz en la Gran Vía o una guitarra improvisada en Lavapiés. De Carabanchel a Barajas en 500 canciones, de Miguel Martín Cruz, es un mapa sonoro de la capital: una ruta que recorre medio siglo de melodías que han hecho de Madrid un escenario vivo, coral y cambiante. Entre sus páginas caben Sabina y Rosendo, el rock castizo y el trap más reciente, los ecos de los ochenta y los nuevos sonidos que laten en los barrios. El autor rescata letras que han contado la ciudad mejor que muchos cronistas: las noches que huelen a fritura, los amores que acaban en la línea 1, los himnos improvisados de quienes llegaron y se quedaron. Su mirada mezcla historia, nostalgia y humor para recordarnos que, por encima del ruido, Madrid siempre ha tenido ritmo propio. Y entre canción y canción, tres direcciones para dejarse enredar: un mango matcha, un ventanal con historia y un spa con acento global.
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