Un Djokovic feliz y creciente que reta a Federer: “¡Que venga Roger, terminemos con esto aquí!”
El serbio se adentra en los octavos tras igualar la cifra de triunfos (105) del suizo en Londres. Compite “más fresco” que en París y “sin problemas físicos importantes”
Mira Novak Djokovic a la grada, vencedor, e invita a su hijo Stefan a replicar los pasos prohibidos. El serbio, de 39 años, bromea y está feliz porque, en realidad, no le faltan razones. Estos días le acompaña su familia y, de momento, planea sobre los octavos de Wimbledon y su tenis va de menos a más; es decir, en una línea lógica que invita al optimismo. Ha derrotado al francés Arthur Rinderknech (7-5, 6-4, 1-6 y 7-6(4), en 3h 02m) y como ya hiciera en las dos intervenciones previas, lo celebra, ríe, baila y hace gala de su dominio dialéctico. De un control seguramente inigualable de la escena. La gente se lo pasa bien y lo agradece porque, al fin y al cabo, ¿qué es en el fondo el deporte, si no un juego?
EL DÚO DE LAS WILLIAMS, EN EL AIRE
Al siempre atractivo despliegue de Djokovic y Sinner se unió este viernes el de Aryna Sabalenka, que se impuso a Jelena Ostapenko (doble 6-4) y protagonizará el gran encuentro de la siguiente ronda: al otro lado de la red, la japonesa Naomi Osaka (6-1 y 6-3 a Daria Kasatkina).
La bielorrusa es una de las debilidades actuales de Serena Williams, que el martes cayó en su retorno individual y este sábado, o así lo dice la teoría, debería volver a saltar a la pista en la modalidad de dobles junto a su hermana Venus. La realidad, sin embargo, podría ser diferente.
Según transmitió hace tres días, la estadounidense (44 años) se hizo daño en la rodilla derecha, de modo que dejó en el aire una segunda intervención. Ella y Venus deberían haber competido ya, el jueves o el viernes, y aunque la organización les ha ofrecido margen, su presencia no está garantizada.
El cuadro femenino de dobles ya está en marcha. De hecho, están disputándose ya los cruces de la segunda ronda. Y el apellido Williams consta el programa del sábado. “Espero que por el bien del tenis y de todos nosotros, podamos verla más. Veremos... Nadie sabe realmente qué pasará”, dudaba Nole.
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