Un guía sherpa abandonado a su suerte en el Everest sobrevive y alcanza gateando el campo base tras seis días de agonía
El caso de Hillary Dawa retrata las condiciones pésimas de trabajo en cima del planeta sin que el Gobierno de Nepal intervenga para humanizar la tarea
El caso de Hillary Dawa Sherpa podría convertirse en uno de los casos de supervivencia extrema más potentes jamás contado y la enésima confirmación de que el Everest se ha convertido en una montaña de despropósitos, un contenedor del consumismo egoísta e irresponsable que caracteriza nuestro tiempo. Hillary Dawa desapareció el pasado 29 de mayo de regreso del techo del planeta cuando trataba de alcanzar el campo 3 y se hallaba a una altitud próxima de los 7.500 metros. En montañas así, una desaparición solo se explica por un resbalón que conduce al abismo o por una caída en una grieta. El caso es que, dos días después, dieron por muerto al guía de la etnia sherpa de 52 años, casado y con una hija. No hubo una labor de búsqueda y rescate coherente ni mucho menos insistente. Los trabajadores de la etnia sherpa son carne de cañón, ya se sabe.
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