Un tobogán junto a su señoría: cómo logra la justicia que las víctimas no se sientan solas
La administración cuenta con oficinas de apoyo a denunciantes que ayudan a sobrellevar los largos procesos, especialmente los de maltrato y abusos. En Madrid, su actividad ha crecido un 25%

Un balancín, un tobogán y un columpio desentonan en medio de los rostros intranquilos que aguardan su turno, los funcionarios atareados y los agentes de seguridad que pululan por los pasillos. Y, sin embargo, forma parte del juzgado en el que se dirimen causas por violencia machista y agresiones sexuales. Un edificio que puede resultar excesivamente laberíntico, pero que está diseñado así precisamente para que denunciante y denunciado nunca se crucen. En el juzgado número 1 de violencia sobre la mujer, se halla la sede de la Oficina de Asistencia a Víctimas de Delitos de la Comunidad de Madrid, un servicio centrado en ayudar en el abrumador proceso judicial a aquellas personas a las que más les cuesta dar el paso de recurrir a la justicia. El 67% de las víctimas a las que atienden ha sufrido violencia machista o sexual.
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