Una docena de testigos apuntan ya a Rubiales en el juicio por las coacciones y el beso “no consentido” a Jenni Hermoso
La primera semana de declaraciones evidencia cómo la estructura de poder de la federación se puso a servicio del presidente para tratar de salvarlo

Luis Rubiales, expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), se ha contenido durante toda esta semana a las puertas de la Audiencia Nacional, a sabiendas del complejo horizonte que se abría ante él. El locuaz exmandatario ha evitado hacer declaraciones a las decenas de periodistas que se apostaban ante el tribunal que acoge el juicio por el beso que propinó a la jugadora Jenni Hermoso tras la final del Mundial 2023 y por las supuestas coacciones que impulsó después para justificarlo. Sin embargo, dentro de la sala de vistas, su actitud no ha resultado tan templada. Visiblemente inquieto y sin poder evitar el hacerle continuos comentarios a su abogada, Rubiales ha visto cómo más de una docena de testigos lo situaban en la cúspide de un “intenso” complot de “presiones” a la deportista.
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