¿Una obra de arte o una ruina contemporánea?
Pese a la intervención del Ayuntamiento en 2024, la célebre escultura ‘La sirena varada’ (1972) de Eduardo Chillida sufre infinidad de problemas de conservación
Bajo el puente de Eduardo Dato en Madrid hay un problema de más de seis toneladas de peso. La sirena varada (su nombre original es Lugar de encuentros III) es el primer trabajo en hormigón del escultor vasco Eduardo Chillida (1924-2002). Fue su regalo a la ciudad. Una mole que flota 70 cm por encima del suelo gracias a cuatro tensores de acero que la elevan. Una obra de cinco metros ideada en 1972. Forma parte del Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana. El resultado de una propuesta en su día (1971) del artista Eusebio Sempere y dos ingenieros, José Antonio Fernández Ordoñez y Julio Martín Calzón, responsables del puente. Pensaron en crear un jardín con obras que mostrara la ruptura con la Academia, entre otros, de Miró, Palazuelo o Rivera. Pero La sirena no solo desafiaba a la gravedad, también al franquismo que veía al escultor vasco como un artista comprometido con la izquierda.
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