Una pintora, un violinista y centenares de fans en la cola para el concierto de Lady Gaga en Barcelona
El acceso al Palau Sant Jordi lleva días con seguidores de la diva estadounidense esperando a que abran las puertas

En los conciertos multitudinarios existe un termómetro que marca las toneladas de arte, el número de fans y el éxito —sea lo que sea que signifique— de los cantantes. Este termómetro lo ha inventado la pintora (tatuadora de profesión) Esther Moya González. Una artista madrileña que aprovecha las actuaciones de la farándula nacional y, sobre todo, internacional para colocar su trípode y un lienzo en blanco mientras los fans hacen cola, se aburren, gastan la batería del móvil, se autosicoanalizan y comen fiambres, patatas de bolsa y cosas peores.
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