Van der Poel, Dios del ciclocross y de la belleza en bicicleta, actúa en Benidorm
El múltiple campeón del mundo neerlandés, estrella más esperada de la prueba de española de Copa del Mundo, en la que le acompañarán Wout van Aert y Tom Pidcock

Son Mathieu van der Poel, Wout van Aert y Tom Pidcock. Son tres los cracks pero solo uno es Dios, y Dios no está en el calvero del parque de Foietes, donde aparcan los autobuses, y, refulgente azul al sol de enero, el mar abajo, a sus pies. No está Dios, esto es, Van der Poel (cinco Mundiales), ni tampoco Van Aert (tres), su segundo habitual. Ambos, talentos deslumbrantes de teflón sobre los que la presión resbala, capaces de unir relax, diversión y competitividad asesina, llegarán el mismo domingo a Benidorm, en bicicleta, quizás. Van der Poel lo hará desde la casa de la Cumbre del Sol, en Moraira, en la que pasa los inviernos para entrenarse por la carreteras y el coll de Rates donde pasa enero el 90% del pelotón mundial --y Juan Ayuso, el ángel español, vecino de Van der Poel, se prueba ante Pogacar-- y Van Aert desde Dènia, desde el hotel en el que se concentra con sus Visma.
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