Vídeos de ajedrez | Entregar un peón para producir una joya
Aunque la influencia del entrenamiento con computadoras muy potentes reprime el juego alegre, los gambitos en la apertura siguen teniendo tanto sentido como hace un siglo
Las máquinas suelen aceptar la gran mayoría de los peones que su rival humano les regala a cambio de compensaciones inconcretas, que tienen algo de etéreas, como iniciativa, mejor desarrollo, mayor armonía de las piezas o ataque a medio plazo. Lo normal es que se coman ese peón y luego se defiendan con perfección, lo que exige que el ataque sea también perfecto para mantener la compensación. A los humanos acostumbrados a sufrir ante esos monstruos luego les cuesta mucho jugar un gambito de apertura frente a adversarios de carne y hueso.
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