Vivan los toros
Defender el toreo es defender la sociedad abierta. Defender la libertad, la bondad, la humildad. Ese mundo medio perdido por el que abogaba Karl Popper
Es pecado. Matar. Torear. El buenismo se ha metido hasta en los ruedos. Ahí lo tienes sacudiendo el trapo para que el toro se quite del medio. El mundo moderno no soporta, no aguanta la muerte. De ahí que a los viejos los metemos en los baúles. Los apiñamos en las residencias, ahí los dejamos menguar como si fueran mangos. Ahí se nos pudren, esperando la última cornada, la que te deja sin garganta. La muerte nos ha metido, hundido, el morro hasta en la sopa, asqueando todos nuestros días. De pronto, y sin guadaña, la teníamos segando con alegría.
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