Volver a leer de verdad
Los libros se han ido vaciando. Las frases se han encogido, las palabras se han hecho más toscas, apenas tienen trueno, ni muerden, ni ladran
Y un día te topas con Delibes. Entras en un pueblo, ni siquiera es una aldea, apenas un puñado de casas mal remangadas. De esas que te miran bizcas, con ventanales espachurrados, desparramadas patas arriba por la llanura. Por ahí andan hombres con boinas. El herrero sigue echándole leña a la fragua, para que carbure. Hay mozas, rapaces, con las vidas igual de estrechas que sus callejuelas. En la taberna, la única del poblado, a veces se arman trifulcas, demasiado vermú o pacharán o lo que sea, y entonces el calentón. Las manos salen, macizas, disparadas como balas, de esas que te tumban de un sopapo, y te dejan tieso, con la cara al cuadrado.
¿Cuál es tu reacción?









