Wim Wenders y el optimismo envenenado
El minimalismo ultrasofisticado del protagonista de la película ‘Perfect Days’, limpiador de retretes públicos en Tokio, remite a la cultura como cultivo y no como acumulación
El titular de una entrevista publicada en Ideas despierta mi curiosidad: “Es estúpido gastar tanto dinero, esfuerzo y tiempo en ir a Marte”. Kohei Saito (Tokio, 1987) investiga en las áreas de ecología y economía política desde un enfoque marxista; resignifica la palabra “progreso” atendiendo a una coordenada ecológica en conflicto con los intereses de una clase que reivindica su derecho al derroche y al consumo como forma de felicidad desde un sitio en el que derroche y consumo son fantasmagorías: no se tiene ni siquiera trabajo. Este resentimiento califica de “pijas” las protestas contra la construcción de campos de golf en medio del desierto. Desde ahí, entiendo la última película de Wim Wenders. Compleja y deslumbrante.
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