Yates explica que la Vuelta a España es para los osados
El británico, apoyado por la estrategia del UAE y copiado después por Carapaz, se marca una etapa de época para meterse en la pomada de la general
De gesto hierático, solemne, como si la carretera no se empinara ni pusiera plomo en sus piernas, como si tuviera acaso un tercer pulmón, Adam Yates escaló dos montañas reviradas en solitario, dos auténticos dolores de muelas, dos torturas difíciles de masticar, y acabó por festejar un triunfo de época, de esos que explican que el ciclismo es un deporte literario y de trovadores, donde las proezas se suceden, donde los límites son paréntesis que se superan, donde el público es aliento, donde dos ruedas son muchas historias. De Motril a Granada, tres puertos de por medio -El Purche (pendiente media del 7,6% y rampas del 17%) y por dos veces el Alto de Hazallanas (9,5% y 20%)-, un espectáculo superlativo, etapa tan eléctrica como magnética. Qué viva el ciclismo. Y qué vivan Yates, Carapaz y Mas, qué viva también la Vuelta, edición de lo más abierta porque hay muchos contendientes para un solo cetro. Por ahora, en cualquier caso, todos quieren conquistar el maillot rojo, ese que sisó O’Connor en la sexta etapa con una exhibición que dejó ojiplático al pelotón. Una como la que obró este domingo Yates, ¡Yessss! gritó al cruzar la meta con los brazos en alto, ahora séptimo en la general -a un minuto del podio- que lidera O’Connor, que secunda Carapaz y que anima Mas. Fue en Granada, la tierra señada.
¿Cuál es tu reacción?









