Alcaraz, tras ganar Roland Garros: “Esta noche lo voy a celebrar, no os voy a engañar”
Con cinco grandes, el campeón sigue elevándose y triunfando por una vía a contracorriente: combinar la élite y disfrutar
Pícaro, habla claro Carlos Alcaraz, consciente del revuelo que generó el estreno de su documental a finales de abril. Una vía transgresora, a contracorriente. ¿Hacer historia divirtiéndose y disfrutando, yéndose a “reventarse” a Ibiza a las puertas de Wimbledon, al circuito de Monza sin permiso o corriéndose de vez en cuando algunas juergas? De repente, el deporte de élite, tan crudo, tan exprimidor, se humaniza. Un talento contra sus circunstancias, las lógicas para un veinteañero al que se le abren las puertas de la gloria deportiva y al que se le niegan unas cuantas de lo mundano: comerse una hamburguesa con los amigos en El Palmar o salir de fiesta, trasnochar. Vivir.
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