Sinner triunfa tras la tormenta del clostebol
El número uno rinde a Fritz en una final aséptica (6-3, 6-4 y 7-5, en 2h 15m) y eleva su segundo grande tras dos semanas bajo el foco por su positivo en Indian Wells
Sabe Jannik Sinner que el serrucho terminará haciendo efecto, así que procede aplicado un punto tras otro, cada vez más incisivo conforme su brazo entra en calor y el metal profundiza agresivo en la madera: raca-raca-raca. Más y más y más. Bolas y más bolas pesadas que van convirtiéndose en serrín hasta que Taylor Fritz, el tronco en cuestión, se abre en dos y acaba cediendo a la acción cortante de esos dientes que deciden la final de Nueva York, donde todo acaba tal y como empezó hace dos semanas: Sinner, principio y final, el epicentro de este torneo que comenzó con la foto del italiano (6-3, 6-4 y 7-5, en 2h 15m) y que se cierra exactamente igual, con la salvedad de que ahora él, el nombre de la discordia de estos días, alza los brazos vencedor y no cambia el gesto; sin excesos, en esa línea inalterable. Siempre equilibrada. Ya tiene dos grandes, por cierto.
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