El Tour de Francia arderá en los Pirineos el fin de semana
Victoria al sprint de Philipsen en Pau la víspera de dos días de alta montaña en los que proseguirán su duelo interminable Vingegaard y Pogacar, que pierde a Ayuso
Viento de costado en los toboganes, chaparrones insidiosos, intentos de emboscada, incomodidad y batalla, el pelotón desciende al sur hacia los Pirineos como una flecha recorriendo las tierras del armañac y D’Artagnan, Nogaro, territorio Luis Ocaña. Tierra hermosa de luz y frutales templados para el exiliado que llegaba de la oscuridad de los valles de Arán, tierra de escaramuzas y ataques homéricos para el UAE desarmante, que infiltra a Adam Yates en un grupo de 21 fugados de alto calibre —Mathieu van der Poel, Oier Lazkano, Arnaud de Lie, Jonas Abrahamsen de lunares, Rui Cosa, entre ellos—, tras los que vuelan alarmados los Vismas, los Soudal, los Ineos. Todos temen que Yates, lugarteniente de Pogacar, ya tercero el último Tour, y 6m 59s en la general, vuelva a meterse arriba. Tardan 96 kilómetros a 50 por hora en apagar el incendio, y no contentos, cinco kilómetros después se alían con el viento y organizan abanicos. El día es un no parar hasta el sprint de Pau, en el que Jasper Philipsen consigue su segunda victoria.
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