Nuevos cracks, viejo fútbol
Después de perderse en pases laterales, a España le han bastado Nico y Lamine, dos adolescentes rápidos, hábiles y atrevidos para faltarle el respeto al atildado fútbol europeo
No esperábamos tanto y, sin embargo, España lo merece todo. En el recuento inicial, nos salía un grupo con un nivel notable y solo un indiscutible sobresaliente, Rodri. No parecía suficiente frente a la experiencia de Croacia, el oficio de Italia, la confianza de Alemania o la personalidad de Francia. Todas fueron rindiéndose ante España, armada con el más sencillo de los argumentos: juega bien. Mucho mejor que todos. Alrededor de ese genio de la razón pura que es Rodri, varios jugadores alargaron el paso hasta el sobresaliente. La inteligencia y el aplomo del mejor mediocentro del mundo sirven de barrera a la seguridad defensiva y de eje para que Olmo y Fabián disparen su confianza y su talento. Si España gana y a Rodri no le dan el Balón de Oro voy a pensar que el fútbol, además de confundido, está ciego.
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